Responsabilidad social: ¿bondad o interés?
(Publicado en BBC Mundo el 13 Feb 2004).
Uno de los especialistas más importantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en responsabilidad social de las empresas, Antonio Vives, respondió a las preguntas de los lectores de BBC Mundo.
Aún cuando las políticas empresariales de responsabilidad social son vistas con cierto escepticismo en algunos sectores de América Latina, lo cierto es que ya hay quienes se han beneficiado con dichos proyectos, se trate productores de café indígenas de México o madres de familia en empresas de flores en Colombia.
Pero como admiten muchas compañías, aún falta mucho por hacer.
Los lectores de BBC Mundo enviaron esta y muchas otras preocupaciones. Esta es la trascripción:
Mi experiencia de más de 30 años como relacionista público de empresas nacionales e internacionales, me dicen que cuando la empresa otorga un beneficio a la comunidad, lo cobra inclusive con la exigencia de publicación en los medios en forma gratuita. Es decir se cobra. No hay bondad. (José Izquierdo Becerra desde Valencia, Venezuela).
Hay de todo y en este caso es muy difícil generalizar. Hay empresas que son inescrupulosas y todavía se esconden detrás de la responsabilidad corporativa, pero cada día son menos.
Cada día son más las que ven el beneficio propio de la acción independientemente del quid pro quo instantáneo; son empresa con mucha más visión y paciencia para ver estos resultados.
Es cierto que para promover el concepto de responsabilidad social en la empresa, tenemos que promover el hecho de que hay algún beneficio, ya sea a corto, mediano o largo plazo, porque si la empresa ve que sólo le afecta los costos, no lo va a hacer.
Sin embargo, esa visión un poco "mercenaria" cada día la vemos menos.
La responsabilidad social corporativa entra por el momento en el ámbito de lo voluntario. ¿Cree usted, como reclaman ONGs como Oxfam o Amnistía, que estas cuestiones deberían regularse por ley, y en ese marco obligar a las empresas, al menos las cotizadas, a presentar el triple balance? Muchas gracias por adelantado. (Cecilia Furió, agencia de noticias Europa Press, Madrid).
Es difícil generalizar porque en algunos de los países los aspectos considerados como voluntarios son obligatorios. En países con un mayor desarrollo relativo, hay una serie de regulaciones ambientales y laborales que en otros países no existen.
En estos casos, debe regularse por ley lo más básico, lo más fundamental, aquello que no es negociable, como la mano de obra infantil o cierto tipo de contaminación del medio ambiente.
Como nosotros consideramos que el concepto de responsabilidad social corporativa es sumamente amplio, que incluye la preocupación de todas las partes interesadas, hay aspectos que aún no pueden regularse porque harían muy rígidas las operaciones de la empresa.
Esto le daría a las empresas el incentivo de solamente cumplir con la letra de la ley y preocuparse muy poco por el espíritu de la ley o por ir más allá de la ley.
Nuestra posición es que se debe dejar lo más voluntario posible para asegurarse de que se cumpla, pero usando todos los medios posibles de presión o de estímulo por parte de las partes interesadas.
La sociedad civil debe estar vigilante de la contaminación, del uso de mano de obra infantil, el consumidor debe estar vigilante de que el producto que compra sea lo que dice ser.
¿Hace cuánto se han implementado este tipo de programas en Latinoamérica y si es el tiempo suficiente para ver los resultados de lo que se promueve? ¿Son estos programas "dar el pescado en lugar de enseñar a pescar"? (Laura Soto, Guatemala, Guatemala).
El concepto de responsabilidad social empresarial es relativamente moderno. En América Latina se le llamaba filantropía, la parte más elemental y más simple del concepto, es decir, dar dinero a la comunidad sin ver el fin para el cual se utilice, y sin que esté relacionado con la estrategia de la empresa.
El concepto más amplio de la responsabilidad social corporativa es bastante reciente y no ha habido una evaluación sistemática para poder ver resultados.
Pero podemos decir que hay evidencias circunstanciales. Como el hecho de que se haya constituido asociaciones empresariales para hacer cabildeo, no con el gobierno, sino con sus propios socios para que sean responsables.
El sector privado está viendo la importancia de esto, amén de todos los procesos de integración económica que surgen en América Latina, porque ven que para poder vender sus productos internacionalmente deben ceñirse por el comercio justo, que es muy popular en Europa.
En efecto, es un movimiento que está tomando mucho cuerpo y puede llevarnos a pensar que está teniendo resultados positivos.
Considerando la reunión en Ginebra de los presidentes de Chile, Brasil y Francia además de el Secretario General de la ONU, para tratar el tema del hambre y la pobreza en el mundo ¿Está usted de acuerdo con la implementación de las denominadas "tasas Tobin"? (Marco Godoy, Santiago, Chile).
La tasa Tobin fue sugerida hace muchos años en un contexto completamente diferente para evitar los flujos especulativos de capitales.
La propuesta era gravar con una tasa muy mínima todas las transacciones de los mercados de cambio. Los trillones de dólares que se mueven diariamente en el mercado generarían una cantidad importantísima de dinero.
Muchas organizaciones de la sociedad civil han propuesto implementar ese impuesto para financiar proyectos de reducción de pobreza en los países en vías de desarrollo.
El concepto a priori tiene mucho atractivo. El problema viene en cómo se administra la recolección y acumulación de ese dinero, quién decide las prioridades y qué burocracia hay que crear para entregar ese dinero.
Esto es lo que ha frenado la implementación de este impuesto, porque no está muy claro que los beneficios excedan los costos.
En mi país únicamente la gran agroindustria ha logrado desarrollar programas sociales... ¿Por qué medidas podríamos optar, cuando existe un crecimiento en la pequeña empresa, sectores informales y una microempresa irresponsable ante su postura de ganar y no responder ante la máxima de que el que ensucia limpia... al menos en caso de la basura? (Hugo Daniel Bran R., Guatemala, Guatemala).
Alrededor del 98% de las empresas de América Latina son micro, pequeñas y medianas empresas. Las empresas grandes lo hacen, quizás porque tienen unos ejecutivos más sensibles que pueden ver los beneficios, y porque están sujetas a las presiones de la sociedad civil porque sus ganancias sufren mucho si tienen un impacto negativo.
La microempresa es difícil de mover, porque tiene menos recursos para "invertir" en responsabilidad social corporativa. Una de nuestras premisas es que paga dividendos, pero no instantáneamente y no hay una relación directa con la inversión.
La empresa grande puede darse el lujo de esperar, pero la pequeña no.
La microempresa, sin embargo, depende de la comunidad. Sus empleados son de su entorno, viven cerca, son los consumidores, conocen muchas veces al dueño de la empresa.
La presión de la comunidad y de los consumidores puede inducirlos a un comportamiento.
La microempresa a veces ni siquiera conoce cuáles son las legislaciones en materia ambiental y laboral, y a veces es susceptible a varios tipos de presiones.







